Cuando empieza el otoño en la Costa Brava, también comienza el tiempo de disfrutar. Playas vacías, pueblos tranquilos, paisajes dorados. Calma y contemplación. La naturaleza y el hombre descansan hasta el verano siguiente.
Mientras que en la Europa del Norte hace frío, en el Mediterráneo todavía se disfruta del sol.
En la época de los días cortos y las noches largas hay que evitar que tristeza ocupe el alma – el famoso “blues de otoño“. Moverse un poco al aire fresco hace milagros. Durante un paseo en la playa, el cuerpo reposta oxígeno, luz y nueva energía, produciendo drogas endógenas.
En las selvas del interior, ahora crecen las setas y empieza la temporada de caza. A parte de pez y mariscos, en las cartas de los restaurantes también aparecen magníficos platos de venado y setas.
Las veladas se disfrutan en la luz de candelas, delante de la chimenea. En algun momento del invierno empezaremos a echar de menos la vida de verano. Pero hasta entonces nos tomamos un poco más de tiempo para nosotros mismos y descansamos del estrés de la última temporada, antes de volver a nuestro trabajo con nueva energía y creatividad. Puntualmente en Navidad tendrá la nueva edición de Costa:Live International en sus manos. ¡Se lo prometemos!

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