Fum, fum, fum
Hasta el firmamento de la literatura luce una nueva estrella catalana des de que Carlos Ruiz Zafón conquistara las listas de éxito del mundo con su “Sombra del Viento”. No obstante, el autor más leído por las gentes de este pequeño, pero extraordinariamente creativo país, sigue siendo Josep Pla (Palafruguell 1897 - Mas Pla de Llofriu, 1981). Su delicada y extraordinariamente sensual descripción de la Costa Brava sigue siendo una de las fuentes más citadas para contar con palabras la belleza mágica de nuestro litoral. Pla generó gran cantidad de obra entre sus novelas, relatos, libros de viajes y retratos. Pero aún a pesar de su labor periodística como corresponsal internacional en varios países, relativamente pocos textos han sido traducidos a otros idiomas, por lo que casi no se le conoce allende nuestras fronteras. Y eso que, además del castellano y el catalán, llegó a escribir incluso en francés, porque Voltaire y Montaigne eran, además de Georges Simenon, sus admiradas fuentes de inspiración literaria.
El otoño, que hace ya días se presentó con inusitada puntualidad astrológica, y el invierno, son estaciones idóneas para reforzar nuestros espíritus. Y nada los enaltece tanto como la lectura de un buen libro. A falta de otras propuestas, sin duda Pla deleitará a cualquier lector con ganas de descubrir o reafirmar un talento que aún no ha tenido el reconocimiento internacional que se merece.

Cuando se acerca el tiempo en que las luces y estrellas iluminan los belenes, acaba de terminar otra época ‘estrellada’. Y es que cada año, a finales de noviembre, la guía gastronómica más importante del mundo reparte sus preciados cometas entre los mejores restaurantes del planeta.

Aún así, España ha vivido otro año de sequía, ya que la lluvia de estrellas ha vuelto a decepcionar. Todo lo contrario de lo que ocurre en Japón, donde en tan solo dos años desde la aparición de la ‘guía roja’ ¡han caído más de 200 estrellas! Y eso que España aporta un buen número de cocineros a la élite mundial. Dicen las malas lenguas, que los editores franceses de la guía siguen sin entender de globalización, protegiendo en exceso su madre patria y que además, siguen prefiriendo el suave sabor de la grasa animal (mantequilla y nata) al paladar, algo más fuerte, del aceite de oliva puro. Las estrellas sabrán si algún día se podrá superar esta discusión.
En Cataluña no ha cambiado gran cosa con respecto al año anterior – al menos estadísticamente hablando. Cinco Restaurantes han sido galardonados con una estrella, pero otros cuatro la han perdido porque han cerrado o cambiado su enfoque. Tan sólo uno de los candidatos ha conseguido la segunda estrella – el Àbac** (Barcelona). Los únicos seis locales con tres estrellas en España, tampoco han variado – siguen los tres catalanes (El Bulli, El Racó de Can Fabes y Sant Pau) y los tres vascos. Este hecho enfadó a muchos críticos gastronómicos nacionales el día del anuncio, ya que los tres hermanos artífices de El Celler de Can Roca (en Talaià / Girona) hace años que merecen la máxima distinción y siguen viéndose privados de ella, aunque se lo toman con mucha deportividad. Pero sí cabe destacar que, por primera vez en la historia de la guía, un Restaurante obtuvo sus dos primeras estrellas de un solo golpe – el Sergi Arola Gastro de Madrid. Arola es uno de los discípulos de Ferràn Adrià y ya había conseguido dos estrellas para La Broche (Hotel Miguel Angel, también Madrid), que las ha perdido de golpe aún a pesar de que Arola dejara allí a su primer ayudante de toda la vida. Durante los años que vivió en Roses, Arola no sólo descubrió su pasión por los fogones, sino también a su compañera Sara Fort, que además de llenar de amor su corazón, se encarga del comedor de su nuevo Restaurante. Ambos han dejado aquí con Vi Cool (Avda. Jaume I, 4 / Roses) una excelente muestra de su creatividad y saber hacer a cuyo frente han puesto al hermano de Sara, Josep María.
Para nuestros lectores, hemos preparado un listado con todos los Restaurantes ‘estrellados’ de Cataluña. Pero también queremos recordarles que desafortunadamente, la Guía Michelin no premia a todos los que se lo merecen con sus distinciones (¡son todos los que están, pero no están todos los que son!). El Alt i el Baix Empordà son dos regiones con un altísimo nivel de cocina en la mayoría de sus establecimientos y no siempre hay que hacer muchos kilómetros para encontrar
extraordinarios placeres para el paladar.
¡Felices Fiestas!

Thomas Spieker