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holprigen Kopfsteinpflastergas-
sen führen zur Plaza Mayor.
Hier im Zentrum des Dorfes ste-
hen die Tische der Restaurants im
Freien, gibt es ein paar kleine Lä-
den mit Keramik, Antiquitäten und
Kunsthandwerk. In den Gassen
des Ortes verstecken sich roman-
tische Restaurants und kleine Hotels
sus pequeños jardines con
mucho cariño.
La mayoría de los sinuosos
callejones empedrados, llenos de
baches, llevan a la Plaza Mayor.
Aquí, en el centro del pueblo, las
mesas de los restaurantes están pre-
paradas al aire libre y encontramos
varias pequeñas tiendas de cerámi-
ca, antigüedades y artesanía artís-
tica. En los callejones del pueblo se
esconden románticos restaurantes
y pequeños hoteles y pensiones.
A los bañistas, habiendo pasado
el día en las playas más cercanas
de la Costa Brava, les gusta venir
a cenar a este lugar idílico, que
ha mantenido el encanto de tiem-
pos pasados. Los coches aparcan
delante del pueblo y la iglesia par-
roquial de Peratallada también se
encuentra fuera de las murallas,
rodeada de bonitas masías pen-
dientes de reformar.
En los años 60 un conde catalán
adquirió el «Castell de Peratallada”
y lo hizo restaurar costosamente.